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Iter: el experimento que podría revolucionar la energía

La lucha contra el cambio climático impone un desafío imprescindible: encontrar fuentes de energía más limpias y sostenibles. El proyecto ITER, una colaboración internacional de 35 países, avanza hacia ese objetivo con un experimento sin precedentes de fusión nuclear.

Un salto de tamaño y complejidad

Un salto de tamaño y complejidad

Diseñado para comprobar si es posible mantener un plasma de fusión estable que genere mucha más energía de la que necesita para seguir activo, ITER representa un salto de tamaño y complejidad en comparación con los experimentos anteriores.

La base física es la misma que Einstein formuló con su ecuación E=mc²: una pequeña cantidad de masa que desaparece en cada reacción se transforma en una gran cantidad de energía.

En ITER, núcleos de hidrógeno (deuterio y tritio) se unen para formar helio y un neutrón, liberando energía en forma de calor y energía cinética. Su objetivo es inyectar 50 megavatios de potencia de calentamiento en el plasma y alcanzar 500 megavatios de potencia de fusión durante pulsos de varios cientos de segundos.

Si se logra el factor de ganancia Q=10, el experimento demostrará que la fusión por confinamiento magnético puede funcionar con un claro excedente energético en un dispositivo de escala industrial.

Esto abriría la posibilidad de desarrollar centrales eléctricas basadas en fusión que operen sin emisiones directas de dióxido de carbono, con combustible abundante y residuos radiactivos de características diferentes a los de los actuales reactores de fisión.

La instalación, ubicada en Saint-Paul-lès-Durance, Francia, está diseñada para ensamblar sectores del vaso de vacío, módulos de imanes, estructuras de soporte, sistemas de calentamiento y antenas de radiofrecuencia de forma progresiva.

Después de varios retrasos, se prevé que las primeras operaciones de plasma y las campañas con combustible deuterio-tritio comiencen en la próxima década, dentro de un esquema de puesta en marcha gradual.

Si ITER logra mantener un plasma estable en las condiciones previstas y alcanzar Q=10, será un paso clave hacia la posible generación comercial de energía de fusión.