Ferrari recurre al aire para salvar sus deportivos de la guerra en el golfo
La guerra entre Estados Unidos e Irán ha paralizado el transporte marítimo en el Golfo Pérsico, sumiendo al mercado del lujo automotriz en una crisis logística sin precedentes. Ferrari ha recurrido al transporte aéreo de sus modelos más exclusivos para evitar retrasos catastróficos, una medida que dispara los costes y pone en tela de juicio la viabilidad de los negocios de alta gama en la región.

El bloqueo logístico golpea a los fabricantes de lujo
La interrupción del flujo de vehículos de ingeniería italiana a través de los puertos del Golfo ha afectado a marcas como Ferrari, Bentley y Rolls-Royce. La situación es crítica: los grandes buques de carga no pueden acceder a los puertos, dejando a los fabricantes con la difícil decisión de buscar alternativas.
Ferrari ha optado por el transporte aéreo, aunque no es una solución universal. La compañía ha suspendido los envíos a la mayoría de los países del Golfo, reservando las entregas aéreas exclusivas para los pedidos de máxima prioridad. Un cambio que se traduce en un aumento de costes que, según el Financial Times, se ha cuadruplicado en comparación con el transporte marítimo.
Esta estrategia es especialmente relevante para Ferrari, ya que su división de coches personalizados y pedidos especiales representa alrededor del 20% de sus ingresos totales. El mercado del Golfo es, por tanto, un pilar fundamental de su estrategia comercial.
No es la única marca afectada. Bentley, por ejemplo, está utilizando el stock existente en la región para cumplir con los pedidos previos a la crisis. Rolls-Royce, propiedad de BMW, se ha mostrado discreta sobre sus métodos logísticos, limitándose a asegurar que están