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Más de 3 millones en españa a tiempo parcial: una bomba de tiempo para las pensiones

En 2026, España se enfrentará a un panorama laboral inédito: más de tres millones de ciudadanos trabajarán a tiempo parcial, un récord que eleva el porcentaje de ocupación a casi el 14%. Una cifra que, lejos de ser una solución a la precariedad, podría detonar un problema de graves consecuencias: la erosión de las pensiones.

El precio oculto de la flexibilidad

La jornada reducida, presentada como una vía para conciliar la vida laboral y familiar, se ha convertido en una realidad masiva. Sin embargo, las recientes reformas en la Seguridad Social, aunque han suavizado parcialmente el impacto, no han logrado eliminar la amenaza. El factor determinante ya no reside en la duración del contrato, sino en las bases de cotización, que, lamentablemente, suelen ser significativamente inferiores a las de una jornada completa.

El cambio de 2023, equiparando el cómputo de días cotizados, supuso un avance, permitiendo que un contrato al 50% conteziera como uno completo para el acceso. Pero la realidad es que la cuantía final dependerá del historial de cotizaciones, y un contrato a media jornada puede recortar la pensión hasta en un 50% en comparación con un contrato equivalente a jornada completa. Un escenario demoledor para aquellos que han dedicado su vida al trabajo.

La brecha de género amplificada

La brecha de género amplificada

Este modelo de empleo precario se ve fuertemente condicionado por la realidad de género. El 73% de los trabajadores a tiempo parcial en España son mujeres, una proporción que se traduce en un 30% menos de pensión media de jubilación en comparación con los hombres. La precariedad laboral, exacerbada por los cuidados familiares, genera una merma que puede superar el 40% en la carrera profesional de una mujer, agravada por el tope de cotización máxima.

Estrategias para mitigar el daño

Estrategias para mitigar el daño

Si bien el impacto es innegable, existen vías para intentar mitigar su alcance. Aumentar la base de cotización en los últimos años de vida laboral, ya sea pasando a jornada completa o incrementando el salario, puede generar un efecto considerable. Prolongar la vida laboral, aprovechando las fórmulas que retrasan la jubilación a cambio de incentivos, también resulta crucial. Además, existen convenios especiales con la Seguridad Social que cubren la diferencia entre la cotización real y la de jornada completa, aunque con un coste mensual considerable –alrededor del 25-30% de la base máxima–. Los planes privados de pensiones, junto con el complemento por brecha de género –35,90 euros mensuales por cada descendiente–, representan una alternativa, aunque limitada.

La Seguridad Social, a través del Real Decreto en curso de elaboración, busca desbloquear 700.000 jubilaciones parciales. No obstante, la solución definitiva reside en abordar las causas estructurales de la precariedad y garantizar unos ingresos dignos para todos los trabajadores, independientemente de su jornada.