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Pensiones en españa: un abismo territorial deja a muchos jubilados en la precariedad

La pensión de jubilación en España no es un número único. Depende de dónde hayas trabajado, tu salario y la duración de tu carrera laboral. Y, como demuestran los últimos datos de la Seguridad Social, la diferencia entre provincias es abismal.

Galicia y extremadura, las regiones con pensiones más bajas

Galicia y extremadura, las regiones con pensiones más bajas

Según la información más reciente de febrero, la pensión media de jubilación en España se sitúa en los 1.563 euros mensuales en 2026, tras la revalorización por el IPC. Sin embargo, este promedio oculta realidades muy distintas. Las provincias de Galicia y Extremadura concentran las pensiones más bajas, con una media que apenas alcanza los 1.131 euros en Ourense y1.229 euros en Lugo. En estos territorios, los pensionistas reciben alrededor de 90 euros menos que el salario mínimo interprofesional (SMI), que en 2026 será de 1.221 euros.

La situación se agrava al considerar la pensión media total, que incluye complementos por viudedad y orfandad. En Ourense, esta cifra apenas supera los 1.019 euros, una distancia considerable con respecto al SMI y la media nacional de 1.366 euros.

El contraste con otras regiones es evidente. Las provincias del norte industrial, como el País Vasco y Asturias, así como la Comunidad de Madrid, registran las pensiones más altas. En Bizkaia, la pensión media de jubilación supera los 1.933 euros, mientras que en Madrid ronda los 1.790 euros. Estas diferencias se explican por carreras laborales más estables y salarios más elevados, que elevan la base reguladora y, por ende, la pensión final.

Un estudio reciente de BBVA señala que las desigualdades en las pensiones se originan mucho antes de la jubilación. Aquellos que han tenido acceso a empleos mejor remunerados y más estables disfrutan de pensiones más altas, mientras que quienes han experimentado precariedad laboral ven reflejada esa realidad en sus prestaciones.

Si bien existen mecanismos para reducir las brechas, como complementos de mínimos y medidas anti-brecha de género, su impacto es limitado. La diferencia fundamental reside en el esfuerzo de cotización durante la vida laboral. La pensión final es una consecuencia directa de lo que se ha aportado a lo largo de los años. Y esa realidad, lamentablemente, no se repara con medidas paliativas.

La elevada edad media en provincias como Ourense (alrededor de 52 años) agrava la situación. Esta realidad pone de manifiesto una profunda desigualdad económica que persiste a lo largo de la vida laboral. La brecha no se cierra, sino que se perpetúa.

La diferencia entre la provincia más rica y la más pobre de España en cuanto a pensiones puede superar los 500 euros mensuales. Un dato que nos recuerda que la jubilación, para muchos, sigue siendo sinónimo de dificultades económicas.

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