Amazon y microsoft, una sed insaciable: aragón al borde del colapso hídrico
El despliegue de nuevos centros de datos de amazon y Microsoft en Aragón amenaza con convertir la región en un auténtico pozo sin fondo, exacerbando la ya crítica situación de sequía que padece. La cuenta atrás para la llegada de estas infraestructuras, impulsadas por promesas de inversión y ‘facilidades’ de las administraciones, acaba de empezar, pero la realidad es mucho más sombría.

Un futuro de escasez: 800.000 metros cúbicos al año
Según las estimaciones de AWS, estos centros de datos consumirán alrededor de 800.000 metros cúbicos de agua anualmente. Un número que, a primera vista, puede parecer mitigado por las cifras presentadas por la compañía: 0,9% del caudal del Ebro en un día. Pero la verdad es que estamos hablando de una cantidad astronómica, equivalente al caudal del propio Ebro en una hora de funcionamiento. Esta cifra supera con creces el consumo de toda la capital aragonesa, Zaragoza, por completo.
El proyecto del parque tecnológico Walqa en Huesca, con su prometedor desarrollo, agrava aún más el panorama. Su consumo proyectado de 800.000 metros cúbicos anuales, superando con creces el caudal medio del Ebro en Zaragoza (600 metros cúbicos por segundo), pone de manifiesto la magnitud del problema. Estamos ante una competencia desmesurada, un derroche inexplicable.
David Blázquez, responsable de políticas públicas para infraestructuras y energía de AWS, insiste en que “hay mucho interés por venir a trabajar a Aragón”, pero sus palabras, en el contexto actual, suenan a una mera estrategia de relaciones públicas. La “tramitación de los permisos” y las “necesidades de los clientes” se presentan como obstáculos superados, una justificación que no convence a los habitantes locales.
La Confederación Hidrográfica del Ebro ya ha advertido sobre la posible falta de suministro durante todo el año, incluso en las zonas más favorecidas. Aragón, una región que ya lucha contra una persistente sequía, se enfrenta ahora a la amenaza de una realidad aún más precaria. No se trata de una oportunidad, sino de un suicidio lento y doloroso.
El caso de Amazon no es, a priori, un incidente aislado. Microsoft, con la intención de construir tres nuevos centros de datos, sumará otro 10.709 gigavatios hora (GWh) al año, mientras que otros proyectos privados, como el de Blackstone en Calatorao (4.975 GWh), intensifican la presión sobre los recursos hídricos. En total, la infraestructura tecnológica en Aragón podría consumir el doble de electricidad que toda la región genera, exacerbando la dependencia energética y, por supuesto, el consumo de agua.
La ironía es palpable: mientras la propia Amazon admite que sus cifras de consumo de agua no se facilitan habitualmente, la realidad es que estas inversiones masivas, impulsadas por la ambición empresarial, ponen en riesgo el futuro de una región. La llegada de este tipo de proyectos no es una mera expansión económica, sino una amenaza tangible para los recursos naturales y el bienestar de sus habitantes. Aragón, y su gente, no pueden permitirse perder esta batalla por el agua.