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Digi, a la carga: inyección millonaria y salto a bolsa inminente

DIGI, la operadora rumana que ha revolucionado el mercado español con sus tarifas ultracompetitivas, está a punto de dar el salto más importante de su historia: la cotización en Bolsa. Pero antes, una inyección de capital de 12,74 millones de euros que, sumada a los 200 millones ya aprobados, evidencia una ambición desmesurada.

¿Por qué digi necesita tanto dinero?

¿Por qué digi necesita tanto dinero?

La cifra habla por sí sola: 10,8 millones de clientes en España, una base que ha sido construida a base de precios imbatibles en fibra y móvil. Pero la estrategia de DIGI va mucho más allá de ser el “low cost” del mercado. La empresa, ahora convertida en sociedad anónima, tiene un plan mucho más ambicioso: construir su propia red de fibra y móvil, liberándose así de la dependencia de Telefónica. Este proyecto, como es lógico, requiere una inversión considerable, y la salida a Bolsa se perfila como una vía fundamental para financiarlo.

El consejo de administración ha confirmado la emisión de 191,2 millones de nuevas acciones, una operación que, según fuentes cercanas a la compañía, busca “adecuar la compañía a su tamaño actual y a su nueva forma de organización”. De hecho, ya se han emitido acciones por valor de 1,7 millones de euros el pasado 17 de marzo, preparando el terreno para la ampliación que se espera para el 8 de abril. En paralelo, se han creado dos tipos de acciones, una estrategia financiera habitual en este tipo de operaciones, destinada a optimizar la estructura de capital.

La conversión a sociedad anónima, efectiva desde diciembre pasado, es un paso lógico y necesario para afrontar este nuevo capítulo. La factura de los clientes ya refleja este cambio, un pequeño detalle que evidencia la magnitud de la transformación que está viviendo DIGI. La operadora no busca un socio mayoritario externo, sino simplemente monetizar los beneficios acumulados en estos años de crecimiento meteórico. La pregunta que se hacen muchos analistas es si DIGI logrará mantener su modelo de negocio disruptivo una vez cotice en Bolsa, o si la presión de los accionistas obligará a replantear su estrategia.

Mientras tanto, Movistar Plus+ se mueve en la sombra, activando un plan “gratis” que incluye programas, series e incluso la Champions. Un movimiento que, sin duda, busca contrarrestar la creciente popularidad de DIGI y retener a sus clientes. Pero la apuesta de DIGI es clara: construir su propio imperio, sin depender de nadie. Y para ello, está dispuesta a invertir todo lo necesario.

La salida al mercado de valores podría materializarse a finales de abril, un momento crucial para la operadora rumana y para el panorama de las telecomunicaciones en España. Si las previsiones se cumplen, DIGI se convertirá en un actor aún más relevante, desafiando el dominio de Telefónica y obligando al resto de la competencia a replantearse sus estrategias. El juego acaba de empezar.