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El gobierno retrasa la lucha contra los sms estafadores: la seguridad, un lujo que no puede permitirse ahora

El plan para erradicar los fraudes a través de SMS en España se estanca. La fecha de inicio, el 7 de junio de 2026, se aleja peligrosamente, ahora apuntando a mediados de septiembre. Un error técnico, dicen los expertos, que podría dejar a ciudadanos y empresas expuestos a nuevas amenazas.

La complejidad, una excusa descarada

La complejidad, una excusa descarada

El Ministerio de Transformación Digital, aparentemente, ha reconocido la “extraordinaria complejidad” del despliegue del nuevo sistema. Pero, ¿es realmente una justificación válida para posponer una medida tan urgente? La patronal DigitalES, que representa a los principales operadores, ha insistido en que necesitan más tiempo para implementar un filtro que evite bloquear mensajes legítimos. Un riesgo real, señalan, considerando que empresas, administraciones y servicios vitales dependen de los SMS para notificaciones críticas – códigos de verificación, avisos de emergencia…

La realidad es que la implementación de estos filtros supone un cambio estructural en el canal SMS. Un cambio que, si no se gestiona con la máxima cautela, podría tener consecuencias desastrosas. Imaginen la frustración de un usuario que no puede acceder a su cuenta bancaria porque un mensaje de verificación ha sido bloqueado por error. O el caos que se generaría si una administración no puede alertar a la población sobre una situación de emergencia. Es un riesgo que no se puede asumir.

El proyecto de orden, que ahora se extiende hasta el 13 de mayo de 2026, está abierto a debate. La prudencia es comprensible, pero la urgencia de combatir las estafas de suplantación de identidad es innegable. La CNMC, encargada de la gestión del registro de alias, ha puesto de manifiesto la necesidad de una implementación robusta y fiable. Y esa fiabilidad, por el momento, está en entredicho.

Lo que sí está claro es que el retraso no es una opción. El Gobierno debe demostrar que está dispuesto a priorizar la seguridad de los ciudadanos, incluso si eso implica asumir algunos riesgos. Porque, en este juego, la paciencia no es un lujo que se pueda permitirse.