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Google: la ia se come el código y amenaza con desatar una ola de recortes

El pánico se filtra por Silicon Valley. Google, el gigante que apostó con Gemini, se encuentra ahora en medio de una tormenta interna: la inteligencia artificial está devorando el código a un ritmo alarmante, y la presión sobre los empleados se acentúa con cada línea de código generada por IA.

La ia, un requisito, no un lujo

La ia, un requisito, no un lujo

Según datos internos, ya tres cuartas partes del nuevo código que se escribe dentro de la empresa es ahora fruto de algoritmos. En octubre de 2024, apenas una cuarta parte era generado por IA, pero en tan solo unos meses, la cifra se disparó hasta el 50%. La realidad es clara: la IA no es una opción, sino un requisito indispensable para la supervivencia en la compañía. Sundar Pichai, el CEO, ha delineado una visión de “flujos de trabajo verdaderamente ágiles”, donde los ingenieros deben enfocarse en tareas cada vez más autónomas, delegando la parte más mecánica a los agentes de IA.

Pero la estrategia no está exenta de tensiones. En DeepMind, se han autorizado empleados a utilizar Claude Code de Anthropic, un movimiento que ha desatado cierta incomodidad entre los trabajadores. La guerra de la IA en el seno de Google se intensifica, y la sombra de los despidos se cierne sobre el futuro de muchos empleados.

La tendencia no es exclusiva de Google. Microsoft, con Satya Nadella al frente, ya anticipó que entre el 20 y el 30% del código de sus proyectos se genera por IA. Su CTO, Kevin Scott, es aún más audaz: pronostica que en cinco años, el 95% del código estará impulsado por algoritmos. Y Meta, bajo el liderazgo de Mark Zuckerberg, apunta a que en 2025 el 55% de los cambios de código sean asistidos por agentes, y en 2026, el 65% de los ingenieros escriban más del 75% de su código con IA. Incluso Snap se suma a esta revolución, apostando por que al menos el 65% de su nuevo código sea generado por inteligencia artificial.

El mensaje es inequívoco: la IA no te quitará el trabajo, a menos que elijas quedarte atrás. La transición, sin embargo, exige una adaptación forzosa. Los ingenieros de Google ya están utilizando Gemini para generar código, pero la presión para integrar la IA en cada etapa del desarrollo se ha intensificado, convirtiéndola en un factor determinante en las evaluaciones de desempeño.

La cifra que resume esta transformación es brutal: una migración de código especialmente compleja, liderada por agentes e ingenieros, se completó seis veces más rápido que con el equipo tradicional hace solo un año. Esto no es una mera mejora de eficiencia; es una disrupción radical, una redefinición del papel del ingeniero software en la era de la IA. Y, a juzgar por las tendencias, esta revolución está apenas comenzando. La pregunta no es si la IA va a reemplazar a los humanos, sino quién se adaptará a ella primero.