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La euforia tecnológica se desboca: ¿stunting creativo o fin del ingenio?

La promesa de la inteligencia artificial ha desatado una vorágine de optimismo desmedido, con líderes tecnológicos prediciendo un futuro donde la Tecnología redefine la realidad. Sin embargo, detrás de las ambiciosas declaraciones y las inversiones multimillonarias, se esconde una pregunta inquietante: ¿estamos agotando la imaginación?

La era del discurso grandilocuente

La era del discurso grandilocuente

Desde Steve Jobs, la industria tecnológica ha cultivado una cultura de la predicción audaz, alimentada por el capital de riesgo y la viralidad. CEO como Sam Altman de OpenAI, con su visión de una IA que resolverá los problemas de la humanidad, encarnan este fenómeno. Sus afirmaciones, aunque respaldadas por cifras de inversión astronómicas, a menudo chocan con una realidad que dista mucho de ser tan optimista.

El CEO de OpenAI, Sam Altman, justificó las críticas sobre el consumo energético de los modelos de IA comparándolo con el gasto energético humano para aprender. Esta analogía, que reduce la complejidad del aprendizaje humano a un mero cálculo de recursos, ha sido recibida con escepticismo. La crítica, expresada por el historiador Sam Haselby, fue contundente: