La ia no nos liberará del trabajo: un ceo de openai desata el debate
La promesa de una vida laboral más corta, con jornadas de cuatro días y una productividad desatada gracias a la inteligencia artificial generativa, se ha estancado. Sam Altman, director ejecutivo de OpenAI, ha desmentido tajantemente la posibilidad de que la IA nos libere de la rutina laboral, pintando un futuro donde la ambición humana y la constante búsqueda de 'más' prevalecerán.
Un futuro de más trabajo, no de menos
Altman, en una reciente entrevista con el podcast ‘Relentless’, argumenta que la tecnología no es el problema, sino nuestra propia naturaleza. Desde hace décadas, hemos sido bombardeados con la idea de que los avances tecnológicos reducirían drásticamente nuestro tiempo dedicado al trabajo. Pero la historia, según él, demuestra lo contrario: cada avance genera una nueva ola de productividad, que inmediatamente se canaliza hacia nuevas metas y desafíos. “Siempre queremos más,” explica el directivo. “Pensamos en cosas nuevas que hacer, en crear para los demás y en nuevos objetivos para nosotros mismos.”
La realidad, según Altman, es que el tiempo liberado por la IA no se convierte en un descanso, sino que se llena con un hambre insaciable por la superación personal. Este ciclo, describe, es inherentemente humano: compararnos con los demás, medir nuestro progreso y buscar constantemente nuevas alturas. Una dinámica que, a su juicio, seguirá vigente, incluso en un futuro con superinteligencia artificial.

Contradicciones y evidencia en contra
Sus declaraciones contrastan fuertemente con posturas que abogan por una reducción drástica de la jornada laboral impulsada por la IA. Iniciativas como las llevadas a cabo en Reino Unido, Francia, Alemania y Japón, que permitieron jornadas de cuatro días sin afectar el salario, han demostrado efectos positivos en el bienestar de los empleados y, en algunos casos, incluso en la productividad. Pero Altman se muestra escéptico: “Creo que todos vamos a estar mucho más ocupados de lo que pensábamos que estaríamos en un mundo con superinteligencia. Seguiremos quejándonos de ello, pero, en el fondo, estaremos contentos.”
La lógica de Altman es implacable: la inteligencia artificial incrementa la productividad, pero esa productividad no se traduce en una disminución del trabajo. Es una inversión en un sistema que, por su propia naturaleza, perpetúa la búsqueda de más. El CEO de OpenAI, en definitiva, nos advierte de que la utopía de la semana laboral de cuatro días es, por ahora, una ilusión. Y esa, para mí, es una verdad incómoda, pero innegablemente certera.