La inteligencia artificial no barrerá a los empleados, según el economista Steve Hanke
El economista Steve Hanke, profesor de Economía Aplicada en la Universidad Johns Hopkins, ha desmentido las predicciones de que la inteligenciaartificial (IA) barrerá millones de puestos de trabajo en el futuro. Según Hanke, la idea de sustituir completamente a los empleados humanos por sistemas de IA no tiene sentido desde el punto de vista financiero.

El coste de mantener la IA es más alto de lo que se piensa
En declaraciones a Business Insider, Hanke argumentó que entrenar y mantener modelos de IA requiere enormes inversiones en infraestructura, además de un consumo constante de electricidad, agua y centros de datos especializados. Este aspecto suele quedar fuera del debate público.
El economista sostiene que aunque la IA puede automatizar determinadas tareas, mantener esos sistemas funcionando implica gastos permanentes que no desaparecen con el tiempo. Esta realidad económica, según Hanke, impedirá que la IA se convierta en una herramienta prácticamente gratuita, como algunos de sus defensores han llegado a sugerir.
Las declaraciones de Hanke contrastan con las de figuras como Jensen Huang, director ejecutivo de NVIDIA, quien sostiene que el coste de la IA disminuirá progresivamente gracias a la mejora del hardware y a una mayor eficiencia de los modelos.
Mientras tanto, las grandes tecnológicas continúan destinando cantidades récord al desarrollo de esta tecnología. Empresas como Google o Tesla han incrementado de forma notable sus inversiones en infraestructura relacionada con la IA, reflejando el enorme coste que supone competir en este mercado.
La experiencia de varias compañías parece respaldar parcialmente la postura de Hanke. En los últimos meses, empresas como Ford o Klarna han reincorporado empleados que habían sido sustituidos por sistemas automatizados tras comprobar que los resultados obtenidos no cumplían las expectativas previstas.
En consecuencia, Hanke cree que el verdadero límite de la IA estará marcado por su rentabilidad. Mientras operar estos sistemas siga siendo tan costoso, las personas continuarán siendo, en muchos casos, la opción más eficiente para las empresas.