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La procrastinación no es pereza, sino una señal de obstáculos ocultos

La procrastinación se ha convertido en un fenómeno tan común que a menudo se asocia con falta de disciplina o fuerza de voluntad. Sin embargo, según la neurocientífica Anne-Laure Le Cunff, esta interpretación es errónea. La procrastinación es, en realidad, una señal de que existe un obstáculo que el cerebro ha detectado, pero que todavía no se ha identificado correctamente.

La procrastinación como una barrera a superar

La procrastinación como una barrera a superar

Le Cunff propone analizar tres posibles obstáculos que pueden generar esta tendencia: una barrera racional, emocional o práctica. Si el problema es racional, puede ser necesario replantear el objetivo. Si es emocional, conviene abordar la emoción que está interfiriendo. Y si es práctico, la solución puede pasar por adquirir conocimientos, pedir ayuda o dividir la tarea en pasos más pequeños.

En lugar de exigir más esfuerzo o culpándose por la falta de acción, la experta invita a interpretar la procrastinación como una fuente de información sobre lo que realmente está dificultando el avance. Antes de preguntarse por qué falta disciplina, se recomienda formular una cuestión diferente: ¿qué está intentando comunicar esa resistencia?

Encontrar la respuesta puede ser mucho más útil que seguir culpándose por no empezar. La procrastinación no es un problema de carácter, sino un indicador de que hay algo que no está bien y que merece ser examinado y resuelto.