Malta ofrece 25.000 euros para que abandones el coche
Malta ha lanzado una iniciativa audaz: ofrece25.000 euros y transporte público gratuito a quienes renuncien a su permiso de conducir. La medida, bautizada como 'Driving Licence Surrender Scheme', busca aliviar el colapso del tráfico y promover un cambio hacia medios de transporte más sostenibles.

Un incentivo sin precedentes
La propuesta, dirigida principalmente a jóvenes malteses hasta los 30 años con un carnet de conducir tipo B con al menos un año de antigüedad, implica el pago de 5.000 euros anuales durante cinco años, siempre y cuando se cumpla con el compromiso de no conducir en Malta ni en el extranjero durante ese periodo. Esta no es una medida aislada; la Dirección General de Tráfico (DGT) española ya estudia nuevas restricciones para conductores, incluyendo radares y sistemas de velocidad variable.
La cifra habla por sí sola: Malta es uno de los países europeos con mayor densidad de vehículos por kilómetro cuadrado. Con alrededor de 457.000 coches en un territorio de apenas 316 kilómetros cuadrados, las carreteras están constantemente congestionadas, especialmente en las horas punta. El objetivo es reducir este volumen y mejorar la calidad de vida de los ciudadanos.
El programa, que ha generado reacciones encontradas, no es una simple oferta económica. Implica un compromiso real con un cambio de hábitos. Los participantes, al renunciar al coche, accederán al transporte público (autobuses y ferries) durante cinco años. La DGT, por su parte, se enfrenta a un futuro donde la movilidad urbana se redefine, y la posibilidad de incentivar la renuncia al vehículo privado, aunque radical, podría ganar terreno.
La medida también incluye sanciones por incumplimiento del acuerdo. El dinero recibido deberá ser devuelto, y podrían aplicarse multas adicionales. Un detalle que, sin embargo, no parece disuadir a muchos.
Este experimento maltés abre un debate necesario sobre el futuro de la movilidad. La ciudad, saturada de vehículos, apuesta por una solución drástica. Una solución que, aunque extrema, podría ser un presagio de lo que nos espera en otras capitales europeas.