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Multimillonarios huyen a búnkeres: ¿un reflejo de la nueva normalidad?

Sam Altman, Mark Zuckerberg. Los líderes de Silicon Valley invierten fortunas en refugios subterráneos. ¿Precaución ante un futuro incierto o una señal de lo que se avecina?

El cheyenne mountain complex: el búnker más seguro del mundo

El cheyenne mountain complex: el búnker más seguro del mundo

La construcción, iniciada en 1960 durante la Guerra Fría, es una red de túneles y edificios protegidos a 700 metros de profundidad. Diseñado para resistir un ataque nuclear, el complejo, cerca de Colorado Springs, es un testimonio de la obsesión humana por la supervivencia. Sus puertas, de 25 toneladas, y sistemas de soporte vital autosuficientes garantizan la supervivencia de cientos de personas durante meses.

El interés actual de los magnates tecnológicos no es un fenómeno reciente. La inversión en este tipo de infraestructuras ha resurgido con fuerza, impulsada por nuevas amenazas: la inteligencia artificial, las pandemias, las tensiones geopolíticas. La cifra habla por sí sola: el Reloj del Juicio Final del Bulletin of the Atomic Scientists se encuentra más cerca de la medianoche que nunca.

Pero hay un detalle: el Cheyenne Mountain Complex nunca ha necesitado demostrar su eficacia. A pesar de las crisis globales, el búnker ha permanecido inexpugnable. La pregunta no es si el peligro existe, sino si la humanidad podrá mantener la calma y la preparación en un mundo cada vez más volátil. La cifra de la inversión en estos refugios, que se estima en cientos de millones de dólares, refleja un cambio profundo en la percepción del riesgo.

La lógica es simple: la Tecnología que ha transformado nuestras vidas también ha abierto nuevas puertas a la destrucción. Y mientras los científicos advierten sobre los riesgos, los multimillonarios se preparan para sobrevivir. La paradoja es brutal, pero quizás, la más honesta.