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Tensión en el golfo pérsico: eeuu ataca isla clave para el petróleo iraní

El presidente Donald Trump anunció un ataque a objetivos militares en la isla de Kharg, principal terminal de exportación petrolera de Irán, tras un aumento de la tensión en la región. La decisión, comunicada en Truth Social, ha provocado temores de una escalada que podría desestabilizar los mercados energéticos globales.

La isla de kharg, un cuello de botella estratégico

La pequeña isla, ubicada frente a la costa iraní, se ha convertido en un nodo vital para la economía del país. Gestiona alrededor de 1,5 millones de barriles diarios, superando la producción de varios países de la OPEP, y es el destino de la mayor parte del crudo iraní, con una proporción significativa destinado a China.

La infraestructura de la isla, que incluye tanques de almacenamiento con capacidad para 30 millones de barriles y espacio para ocho buques cisterna, ha sido crucial para mantener el flujo de petróleo a pesar de las sanciones occidentales. El gobierno iraní, consciente de la vulnerabilidad de sus exportaciones, había incrementado la carga en la terminal en los días previos al ataque, buscando asegurar el crudo por vía marítima.

Riesgos palpables ante un posible ataque

Riesgos palpables ante un posible ataque

La interrupción de las operaciones en Kharg podría paralizar las exportaciones petroleras de Irán durante semanas o incluso meses. Esta situación ya ha provocado un alza de más del 40% en los precios del crudo, exacerbando la inflación en las economías industrializadas. La administración Trump, en un año electoral, buscará evitar esta repercusión en los mercados.

Pero hay un detalle: el ataque podría desencadenar una represalia por parte de Irán contra infraestructura energética en la región, como advirtió la Guardia Revolucionaria. La tensión en el estrecho de Ormuz, ya afectado por el conflicto, se intensifica. Desde el inicio de las hostilidades el 28 de febrero, el tráfico marítimo a través del estrecho se ha reducido drásticamente, amenazando el suministro global de energía.

La infraestructura de la isla, resultado de una inversión inicial por parte de la petrolera estadounidense Amoco en la década de 1960, ha sido un objetivo estratégico para Irán desde la revolución de 1979. Si bien las instalaciones se consideran bien protegidas, la posibilidad de un ataque representa un riesgo considerable. La cifra habla por sí sola: la isla de Kharg procesa aproximadamente 6 millones de barriles diarios, pudiendo alcanzar los 10 millones en situaciones de emergencia.

La economía iraní, ya afectada por las sanciones, podría sufrir un golpe devastador si la terminal de Kharg fuera objeto de daños significativos. La seguridad energética mundial pende de un hilo.

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