Trump desata el caos energético: europa, en la mira del precio
La escalada de tensiones con Irán, orquestada por el gobierno de Trump, está desencadenando una tormenta perfecta en los mercados energéticos globales. Mientras Washington se sume en una vorágine de provocaciones, las compañías estadounidenses están disparando su producción de petróleo y gas, aprovechando el cierre del estratégico estrecho de Ormuz para maximizar sus exportaciones.
Europa, un 'price taker' vulnerable
Desde Madrid, la situación se observa con una creciente preocupación. Grandes inversores como Blackrock y Barclays, lejos de mostrar optimismo, detectan una evidente debilidad y un aumento en los riesgos asociados a sus carteras. Emmanuel Cau, de Barclays, no se anda con rodeos: ‘Es difícil ser tan optimista con Europa como antes. No podemos hacer afirmaciones exageradas de que Europa está barata ahora’
La realidad es contundente: el petróleo y el queroseno son significativamente más caros fuera de los Estados Unidos. Mirova, del grupo Natixis IM, advierte de una crisis del Golfo Pérsico de “naturaleza no lineal”, que mantendrá los precios energéticos “estructuralmente más altos” que antes de la crisis. La firma gala pronostica un barril de Brent en 150-200 dólares y un gas natural en torno a los 100-150 euros/MWh. Un escenario que, de confirmarse, dejaría a Europa desprotegida.

La guerra, un recuerdo amargo
La destrucción física de las infraestructuras energéticas en la región del Golfo, un proceso que demandará tiempo y recursos, y la necesidad de reconstruir las reservas estratégicas, son factores que presionarán al alza los precios. Stephen Auth, de Federated Hermes, no se anda con chiquitas: ‘Si no puede pasar, no pasará’. Su firma considera que el conflicto se resolverá de forma constructiva, evitando que la expansión de Wall Street sufra un revés.

Optimismo cauteloso y un horizonte cambiante
A pesar de las advertencias, algunos analistas mantienen una visión más optimista. Yves Bonzon, de Julius Baer, señala que los mercados bursátiles tienden a ‘creer que la cordura prevalece’. Sin embargo, el experto subraya la persistencia de la incertidumbre bélica y la necesidad de evitar estrategias de riesgo inflexibles. La guerra en Irán, según Bonzon, constituye una prueba de que hemos entrado en un nuevo orden mundial, donde la autonomía estratégica es primordial.
La jerga de la crisis actual – ‘autosuficiencia’, ‘puntos estratégicos’ – comenzará a normalizar en los mercados. Es un cambio de paradigma, innegable, que el inversor deberá tener en cuenta. No se trata de mirar hacia atrás, sino de prepararse para un futuro donde el acceso a recursos críticos, como el estrecho de Ormuz, será un factor determinante. En definitiva, la volatilidad energética se ha convertido en la nueva normalidad.