Wall street desinfla la euforia de la ia: google y meta, en fuego y hielo
Un día después de que Google, Alphabet y Meta deslumbraran con sus apuestas por la inteligencia artificial, la realidad ha golpeado con fuerza. Wall Street, en un frenesí de compras, se ha moderado, revelando a los verdaderos ganadores y perdedores en la carrera por dominar el futuro.
El imperio de google, en ascenso, pero no lo suficiente
Las acciones de Alphabet, matriz de Google, han saltado un 5,5% en Nueva York, un movimiento que ha dejado a los otros gigantes de la IA en la sombra. Es una señal clara: el mercado aún no está convencido de que el despliegue de la IA sea tan rápido y rentable como sus líderes sugieren. La empresa sigue obteniendo beneficios, un hecho que ha alimentado el optimismo, pero las expectativas de crecimiento a largo plazo parecen ser aún mayores.

Meta, en crisis: el despilfarro que atrapó a los inversores
En contraste, Meta, la empresa de Zuckerberg, ha sufrido un golpe durísimo. Sus acciones se han desplomado un 10%, la mayor caída intradía en seis meses, tras anunciar un aumento de sus gastos de capital hasta los 145.000 millones de dólares. Un despliegue de fondos que se justifica, según la compañía, por el alza de los precios de los componentes, pero que deja a los inversores con la sensación de que, por ahora, el dinero no lo es todo. Y, sinceramente, ¿qué muestran a cambio?

Una aplicación en la sombra
A diferencia de Google, que se beneficia de su dominio en la computación en la nube, Meta se queda rezagada en ese frente. Su principal aplicación de IA para consumidores, la que supuestamente revolucionará la comunicación, “no ha tenido el mismo nivel de interacción” que sus competidores. Según Mandeep Singh, analista de Bloomberg Intelligence, “la aplicación independiente de Meta no ha tenido el mismo nivel de interacción”. Es decir, la magia, por ahora, no se ha materializado.
Zuckerberg, la vaga promesa
El director ejecutivo de Meta, Mark Zuckerberg, ha defendido su estrategia, aunque sus respuestas a las preguntas de los analistas han sido, como mínimo, evasivas. Afirma que no tienen “un plan muy preciso” sobre cómo se desarrollará cada producto de IA, pero confía en que “tenemos una idea de cómo deben ir las cosas”. Una declaración que, a juicio de analistas como Lee Sustar de Forrester Research, “podría ser insatisfactoria”. El problema es que, ante una carrera armamentista en la IA, la falta de claridad es un error fatal.
El precio de la ambición
La lógica del mercado, sin embargo, es implacable. Las empresas, impulsadas por el potencial de rentabilidad del liderazgo en IA, siguen apostando fuerte. Pero los inversores, conscientes de que el riesgo es alto, evalúan si sus intereses están protegidos. Es un juego de equilibrios, donde la ambición se mide en dólares y la paciencia es un lujo que pocos pueden permitirse. Y, en este momento, Meta parece estar pagando el precio por una apuesta demasiado arriesgada.